lunes, 8 de agosto de 2011

Sin ti. Conmigo

Podría borrarme poco a poco.
En vez de empezar por ti, podría borrar todos los lunes del calendario. Aquellos en los que nunca pasa nada. Así no existiría aquél que nos hizo vernos por primera vez como desconocidos después de tanto mirarnos a los ojos.
Podría continuar después, por esas sonrisas mías escondidas tras la vergüenza en la barra de aquel novelista francés. Podría borrar ese resto de la semana en el que te confundía con el protagonista mientras diseñaba esa banda sonora que parecían seguir tus pasos.
Podría haberme borrado los pies para quedarme estática ante el irremediablemente inolvidable “si tú andas, yo te sigo” .
Podría haber acallado el sonido de tu llegada con el ruido de las voces ajenas que iban a por ti. Podría borrar todas las cosas que hacen de mi lo que soy, y todo lo que hace que te recuerde como ya no eres.
Y en vez de destruir, también podría restaurar todos aquellos abrazos anteriores que eliminé para que el tuyo fuese el primero. O quizás aumentar todos mis sentidos para intensificar todas las caricias de los nombres que ya no tienen ningún sentido, porque tú se lo has cambiado. Para poder esquivar el dolor de aquellas que ya no existirán.

O bien podría borrar todo lo que queda de mi para no tener que deshacerme de ti.

Sin embargo, me voy a ir sin tí, sabiendo que no sabré esquivar el sabor de que casi fuimos dos, me voy sin tí porque lo poco que me queda de tí sigue siendo demasiado.

domingo, 17 de abril de 2011

Luces de neón

Paso de las luces de neón, del no-olor a tabaco, de esas sonrisas maquilladas delante de la barra. No quiero saber nada de los rebaños con olor a colonia. Ni de los maniquís empeñados en ser fotografías en la retina de cualquier persona que nunca querrán conocer. No quiero oir las bandas sonoras de aquellos que saben reducir a una mirada todo el tiempo que nos cuesta a los demás. No comprendo aún esa necesidad de analgésicos refrigerados para sentirse uno mismo. Paso de las luces de neón, pero a veces me quedo un rato mirándolas.

jueves, 24 de marzo de 2011

Cuando menos me lo espero

Sonidos que nunca interpreté se asoman ahora llenos de colores imposibles de ignorar. Mi cuerpo va moviéndose ya al son de las palabras que nunca supe cantar, que tan sólo escuché en los labios de otros. Entran en mi y de repente me doy cuenta que siempre he estado hecha de ellas. Voy de la cocina al salón y parece que nunca había recorrido ese camino antes. La luz que ahora ilumina todo el espacio sale de mis ojos, encendidos por palabras que, aunque aisladas, siguen siendo yo. Bailo bajo la luz de esta tarde de verano mi canción repetida como nunca he sabido hacerlo. No peso, no paro de dar vueltas, no consigo dejar de sonreir por dentro. No puedo dejar de sentir. Oigo el sonido de la puerta, alguien que ya no reconozco me pregunta que qué hago a oscuras.

jueves, 30 de diciembre de 2010

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Arenas

La gente se llena la boca con palabras vacías. Porque creen que deben decirlas. Porque las han escuchado en alguna película de domingo por la tarde y les han sonado bien. Algunas veces hasta se creen lo que dicen aunque no sepan por qué, pero sin embargo raras veces las acompañan con acciones.

Cada vez que una palabra vuela, sin peso, y me toca, la miro deshacerse como arena. Cada vez cuesta más andar sobre este desierto.